Mientras la televisión fue intencionalmente excluída, están a disposición guitarras, tambores, artesanías y juegos de mesa en el Salón de Buscavida completando el original estilo de este lugar.
Allí se encuentran los mullidos sofás y largas mesas donde los huéspedes se reunen a comer.
Colores claros, mucha madera, una salamandra y una gran chimenea componen la
decoración de este punto de encuentro.

El restaurante
ofrece deliciosos platos caseros elaborados con productos naturales de su propia huerta orgánica y campos de la zona.

Una cocina autóctona donde el cordero, las pastas caseras, los pescados y mariscos
se combinan con los patés caseros, los quesos de campo y los hongos silvestres de los bosques de pinos marítimos.

Todo esto se corona con los exquisitos y tentadores postres como la marquisse de chocolate con un toque de las mentas que rodean la posad
a.
Y un simpático detalle: una ventana casi panorámica permite ver los ajetreos de la cocina donde se preparan todos estos manjares.
Al ser una posada de campo ubicada en el mar no podía faltar la auténtica Pulpería, donde se puede jugar un truco entre picadas y tragos. El bar de la playa es un verdadero refugio del sol, donde se puede disfrutar de un paisaje increíble.
Las noches de luna llena, son uno de los momentos perfectos para hacer fogones en este quincho ubicado frente a la playa, donde se ofrecen exquisitos tragos, la incomparable Caipirinha.